Un artista comprometido con la sociedad

Categorías: Invitados / Música

por: Redacción Vistar / fotos: Ronin Novoa

Polito Ibáñez prefiere que no lo definan. Sin embargo, deja ver que es un ser humano persistente, sencillo; un artista comprometido con el arte y con las ideas; un incómodo feliz, a pesar de las consecuencias; un cubano que canta y siente la Isla desde adentro.


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Aunque la música formó parte de su vida desde pequeño, su sueño entonces era ser oceanólogo o criminalista. Pero el azar le impidió tomar ese derrotero y en su lugar le propuso el arte. Cuando salió de Cienfuegos para estudiar en el Instituto Superior de Arte en La Habana, era un joven ávido, deseoso de conocimiento. 

No lo aceptaron en la especialidad de canto, sino en la de actuación; su deseo de cantar y, sobre todo, de decir desde la música, fue mucho más fuerte. 

En el año 1985 entró al movimiento de la Novísima Trova y desde entonces ha devenido una de sus figuras cimeras. Sus discos −Recuento, Axilas, Para no pensar− dejan la sensación de profundidad y análisis, y la huella de un compositor-poeta.

Rítmicamente se ha movido entre la trova y el pop rock, haciendo algunas incursiones en el jazz y más recientemente en la música clásica con su disco Sinfónico.

La literatura, y la poesía en particular tienen un sitio especial dentro de su obra y su vida. En coherencia con ello nació el fonograma Ante tus ojos, donde musicalizó versos de grandes poetas cubanos. Este, el primero de una trilogía que tiene en mente, fue presentado durante la pasada Feria Internacional del Libro. Sin embargo, no es el más reciente de sus álbumes. De las manos y los pies es la última pieza discográfica de Polito, que cuenta ya con dos videoclips promocionales y será presentado en un gran concierto en el verano. 

Él es sin dudas un artista comprometido, trabajador. Tiene la cualidad de seducir al público, unas veces desde el silencio, otras desde sus imágenes poéticas, de los recuentos y la luz que subyace en sus canciones, o desde la interacción natural con sus fans que hace de sus conciertos un espectáculo verdaderamente orgánico y absorbente.  

Definitivamente no vino al mundo para ser oceanólogo ni criminalista. Vino para dejarnos piezas como “De las manos y los pies”, o para sembrar ideas como aquella de que “la gente no son más que números”.

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