Pesadilla antes de San Valentín

Categorías: Crónicas

por: Ariel Montenegro / artista: Gabriel Lara


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   Lo confieso: no soy un fanático del 14 de febrero. Mi concepto de diversión siempre se ha relacionado con los amigos, las fiestas y los lugares públicos; pero el 14 de febrero tiene un carácter íntimo que me incomoda.

   No significa que esté en contra del Día del Amor, simplemente, nadie parece querer pasar el tiempo con un tipo soltero en esa fecha. Ese día, mis amigos y amigas salen a comer con sus parejas, se van juntos al cine, caminan de dos en dos. Es un mal día para las terceras ruedas como yo.

   Las personas que hemos elegido andar por la vida con nuestros colegas, nuestras amistades y nuestra familia nos sentimos un poco apartados ese día: como si todo el mundo estuviera de cumpleaños menos nosotros.

   Una especie de tontería generalizada invade la ciudad y las personas más inteligentes que conozco caen en las cursilerías más básicas. A la gente le da por los papeles de regalo, las cancioncitas románticas, las rosas rojas y los bombones. Las tiendas se ponen las botas y para las flores es el peor día del año.

   Algunos justificamos nuestra soledad en esa fecha diciendo que San Valentín es un invento de la industria de la bisutería, las joyas y el chocolate para que la gente gaste su dinero. Es lo mismo que dicen los que no gustan de las navidades.

   Decimos que lo más importante es la libertad, no tener anclas en ningún lugar para poder ir al puerto que queramos. Nos burlamos de los amigos comprometidos porque una semana antes se están volviendo locos con los regalos y los planes, porque no pueden mirar a nadie más; pero la realidad es que ese día sentimos un poco de envidia, porque nos descubrimos solos.

   Este año, el día de San Valentín será sábado. Eso quiere decir que la tortura vendrá doble. Un 14 de febrero entre semana es soportable, pero no un sábado.

   El sábado es la noche de salir a desconectar, a conquistar. La noche del sábado es el reino de los solteros, pero la segunda de este mes será asaltada por la ola de osos de peluches, declaraciones de amor y cajas de dulces en forma de corazón.

   Las discotecas, nuestro espacio de libertinaje, serán un campo minado puesto que todo el mundo irá en parejas y no podremos invitar a un trago a nadie sin arriesgarnos a que alguien nos dé un puñetazo en la nariz.

   Así que usted, ni caso a este amargado. Vaya buscando alguien que lo acompañe en la noche del 14 de febrero y compre los bombones y las flores porque estamos en invierno y esa suele ser una noche fría que no es recomendable pasar solo.

   Habrá algún otro amargado como yo que dirá que es demasiado sacrificio para una sola noche del año, pero créame a mí que siempre he pasado el Día de San Valentín solo: si todo el mundo lo hace, debe ser porque vale la pena. ¿Quién sabe? Tal vez hasta yo me embulle.

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