Miguel Barnet: Fidel fue un iluminado

Categorías: Invitados

por: Lied Lorain / fotos: Robin Pedraja


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Casi no lo creíamos mientras sentados en la sala de su casa, escuchábamos a un Barnet que recordaba la influencia de Fidel en su vida; de un Barnet para quienes los jóvenes artistas no tienen mayor prioridad que crear con total libertad.


“Yo me impresioné cuando lo escuché por primera vez en las reuniones donde pronunció Palabras a los Intelectuales -nos cuenta sobre su primer contacto con el Comandante-. Tuve el privilegio de asistir porque trabajaba en la Biblioteca Nacional con Argeliers León y él me pidió que lo acompañara. A mí me impactó aquel hombre que tenía 34 años y era tan osado que pudo establecer un diálogo con intelectuales de mucho peso”.


“Allí había de todo, católicos, apolíticos, gente que había colaborado con el M-26-7, con el Directorio Revolucionario, él siempre tuvo la convicción de que la intelectualidad tenía una importancia muy grande en el desarrollo de los ideales a desarrollar en Cuba, y que ganárselos era contar con un apoyo sustantivo al desarrollo de la política cultural cuyas raíces nacieron en ese momento”.


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Barnet tiene muchos recuerdos entrañables de Fidel, pero admite que uno de los más profundos fue  “cuando escribí Gallego me llamó, como él era hijo de uno me invitó a ir con él a Galicia y pude compartir ese viaje extraordinario en el que me acerqué mucho a él. Cuando entró a la casa del padre, la persona que cuidaba la vivienda no se atrevía a darle respuesta a sus preguntas y él le dijo a alguien `manden a buscar a Miguel´. Él me indicó que quería saber la verdad sobre `donde dormían mis abuelos y mi padre´, y yo le dije `mire Comandante en el invierno descansaban al lado de la vaquiña para que les diera calor´, el señor me abría los ojos como si yo estuviera diciendo un disparate, y él me dijo: `Por eso te llamé, porque sabía que me ibas a decir la verdad´.


“Le agradezco mucho -continúa- que haya dicho en una ocasión al principio de la Revolución que había que escuchar a esos hombres y a esas mujeres centenarios que habían vivido la esclavitud. Ya yo trabajaba en el Instituto de Etnología de las Academia de Ciencias y creo que esas palabras me condujeron a Esteban Montejo, el personaje de Biografía de un Cimarrón”.


“Estábamos haciendo un trabajo sobre los barracones y yo expresé: `es verdad lo que dice Fidel, hay que ir a allí a conocer la historia desde sus protagonistas” y así fue como empecé a entrevistar a Montejo. Lo hice con el objetivo de rescatar ese lado escamoteado de la Historia de Cuba, y Fidel me llevó a allí con su reflector mágico”.


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No podíamos dejar pasar la ocasión y preguntar, cómo piensa Barnet que asumirán los jóvenes artistas a la figura de Fidel en un futuro.


“Ojalá que los jóvenes se acerquen un poco más al Comandante. Ellos se alejan de las figuras convertidas en estatuas de bronce, porque rechazan esas vestiduras y yo los entiendo porque también fui uno. Creo que en la medida que pase el tiempo el pensamiento y la obra de Fidel va a crecer de modo agigantado. A mi juicio lo primero que tienen que hacer los jóvenes es crear, sin cortapisas, sintiéndose completamente libres para hacerlo, pero que no se olviden que nadie descubre el Mediterráneo ni el agua tibia, que siempre hay alguien que estuvo antes y uno tiene que rendirle pleitesía a las personas lo precedieron, yo no olvido lo que aprendí de Fernando Ortiz, de Nicolás Guillén, de Alejo Carpentier, de mi maestro Argeliers León”.


No nos deja ir aún.


“No hay dos Fidel, por eso Raúl que es un hombre extraordinario, siempre dice ´hay un solo Comandante en Jefe´, y Raúl tiene el país tatuado también en el corazón, como lo tuvo Fidel, porque yo he estado muy cerca de Raúl también y he quedado impresionado con el conocimiento que tiene de cada rincón de esta Isla. Yo creo que él es legítimo continuador del pensamiento de Fidel y ojalá otros dirigentes cubanos también, estoy seguro que se van a inspirar en su pensamiento”.

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