La calle como mesa de trabajo

Categorías: Arte

por: Redacción Vistar

Recorrer la casa de Lázaro Salsita puede tomar varios días, pero no por grande. Cada milímetro de pared está ocupado por un pedazo de periódico; cada mueble y electrodoméstico están forrados con periódico; cada adorno está hecho de periódico. Así que si usted se pone a leer, no tiene para cuando acabar.

Lázaro es, sencillamente, un hombre con una idea. Cuando se mudó a la calle Soledad, en Centro Habana, no tenía nada que colgar en las paredes y así se le ocurrió construir su propia decoración. 


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Tomó la calle como mesa de trabajo y un día se le aparecieron tres niños para que los ayudara con una tarea manual de la escuela. Él los ayudó sin saber que ese sería el comienzo del Proyecto Pioneril Granma, iniciativa comunitaria que educa a los niños a través de las artes plásticas.

“Aquí los niños juegan, se conocen, interactúan con otros proyectos comunitarios de artes plásticas, danza o teatro. Pintan, dibujan, aprenden a utilizar la técnica del papel maché a partir de mi técnica de escultura de hilo y papel”.

Este hombre es un miembro activo de su comunidad que cree en la transformación social a través del arte. Para nadie es secreto que Cayo Hueso es un barrio con problemáticas, pero los niños que acuden al proyecto de Lázaro se convierten en líderes en sus escuelas y algunos han continuado en la enseñanza artística.

“Fui un niño de la calle, huérfano. Para mí la calle siempre fue un aula y un patio de juego”, nos cuenta Lázaro, cuya intención fundamental es que los niños usen la calle como espacio de aprendizaje y no como un terreno de marginación.

Y así lo ha demostrado. Su trabajo, generalmente alejado de las galerías, es conocido por muchos, pues usa como área de exposición los parques de la ciudad, donde aprovecha para dar talleres y enseñar su particular técnica a todo el que quiera aprender.

De ese modo se puede encontrar a Lázaro Salsita: rodeado de niños, de personajes y objetos mágicos y raros salidos del papel de los diarios. Se le puede encontrar en cualquier plaza de la ciudad, en su casa de la calle Soledad que abre la puerta a cualquiera o en la calle misma, que en definitiva, es su mesa de trabajo.

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