Hubo Rascacielos en La Habana

Categorías: Teatro

por: Ernesto San Juan / fotos: Ronin Novoa

Los que habitamos esta vetusta ciudad sabemos que no hay, ni hubo, rascacielos en La Habana. Es posible que, a estas alturas, la capital cubana se haya acostumbrado a no tener uno de esos impresionantes edificios. En cambio, las personas que acá viven, sueñan y desean que existan. Incluso hasta se lo inventan, en muchos casos para huir de la cotidianeidad, esa que abruma y agita, principalmente a los jóvenes. Una de las pruebas que lo demuestra es la última puesta en escena de Teatro El Público: Rascacielos.

La gran afluencia de personas, mayoritariamente jóvenes, también dejó clara la necesidad que tienen las nuevas generaciones de visibilizarse en espacios escénicos. Y no es que no existan otras propuestas, pero esta destaca por el desenfado, la frescura y la “simpleza” a la hora de tratar temas actuales. ¿Por qué entre comillas la simpleza? Pues porque lo que aparenta muchas veces no es, como en este caso. El discurso y el montaje son fáciles de digerir y captar. Pero hay melodrama, humor, violencia (muy medida), sexo (muy cuidado), suspense y una visualidad atrayente, por lo que lo de simple es relativo.


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Con fuerte base en los conflictos amorosos, la puesta de Jazz Vilá va más allá. Cuatro historias e igual número de parejas, se nos representan con sus problemas y realidades, muy peculiares: El jovencito musculoso y hermoso, pero completamente inculto, que tiene sexo con una madura profesora de literatura. Dos lesbianas que difieren a la hora de plantearse la vida en común, pero que tienen claro el estar hecha la una para la otra. Un hombre violento, pero cobarde de alma, con su futura esposa sumisa, perdida. Y dos gays, buscando amor, compañía grata, pero con dificultades para planteárselo. Estos seres nos transmiten, como resumen de todo lo que exponen, unas ganas enormes de paz, libertad, realización, por lo que es recurrente el deseo de estar en lo más alto de un rascacielos, literal y metafóricamente. 


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La positiva reacción del público es una buena señal, pero hay que trabajar más, por ejemplo en la dirección de actores. También se pueden enriquecer las tramas, profundizarlas, para que la puesta crezca. Aun así Rascacielos se afianza como una de las más polémicas y atrayentes propuestas de este 2014. La manera en que se trataron temas como el amor, el desamor, la soledad, la incomunicación, la tolerancia, las diferencias, y otros, la convierte en referente a la hora de crear espectáculos para los jóvenes, y no solo para aquellos asiduos al teatro.

Dentro de las actuaciones sobresalieron Broselianda Hernández (como Ana), Lulú Piñera (como Claudia), Carlos Busto (como Julián),  Denys Ramos (como Lorenzo), la Mónica de Maydely Pérez y el Leo de Yaniel Castillo.

Rascacielos, una obra de Marcos Díaz y Jazz Vilá, con puesta en escena de este último, cumplió una larga temporada en la Sala Adolfo Llauradó. Gracias a ella tuvimos todos, por un tiempo, rascacielos en La Habana.

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