Daymé Arocena: El jazz pega con todo

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por: José Ernesto González Mosquera / fotos: Eduardo Rawdríguez

La joven cantante está considerada como una revelación de la música cubana. Según el crítico Robin Denselow, del exigente diario británico The Guardian, Daymé Arocena es “la más exquisita joven cantante cubana en la actualidad”.


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"Me gusta que me llamen negra”


Una conversación con Daymé es una experiencia divertida, como lo es escuchar su más reciente disco Cubafonía. Esa sonrisa inmensa que tiene y la sencillez al hablar también la puedes encontrar en su música, llena de mixturas, de caminos cruzados, de su historia y la nuestra.


Esta hija de Yemayá y Luyanó lleva en la sangre la rumba, el son, el guaguancó y el songo, y aquellos tiempos de apagones y escasez cuando compartía la suerte con 22 personas más de su familia bajo el mismo techo.


“Vengo de los 90, sin electricidad, sin comida, y la casa era una verdadera locura. Lo mejor es que, cuando vives con tantos negros y no hay nada más que hacer, no queda otra que tocar rumba, divertirse con chistes o cuentos. Así llega la música a mi vida”, nos cuenta mientras ríe a todo pulmón.


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No pudo ser aeromoza porque le decían que todas eran rubias, altas y de ojos azules, y soñaba estar todo el tiempo montada en un avión. “Y ahora he visto a unas cuantas gorditas y prietas como yo”, asegura.


“Hay una tendencia a relacionar los colores de la piel con un problema racial. Algunos dicen, ella es mulatica, y una es más prieta que el totí. Para mí ser blanco o negro es simplemente bello. De eso se trata el mundo. Soy muy feliz como soy. Me encanta que la gente me llame negra”.


Esos son sueños de niña, como lo fue ser arquitecta mientras dibujaba casas, cuartos, salidas, entradas; como lo fueron Selena y su propia versión del idioma inglés gracias a las canciones de Whitney Houston.


En un coro de la comunidad comenzó la historia de Daymé como cantante, aunque la música la llevara en las venas de esos tiempos de apagón. “El coro me quitó el miedo escénico, porque hubo una etapa en la que tuve mucho, y pena por mi tartamudez, por mi físico. Además de que desarrolló mi interés por el piano”.


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Graduada de las escuelas de música Alejandro García Caturla (elemental) y Amadeo Roldán (nivel medio), para Daymé su carrera ha sido olímpicamente de obstáculos.


“Fue muy difícil. He tenido muchos detractores, sobre todo en mi tierra. Tengo una idea muy personal de la música y de la imagen como artista. No deseo crearme un personaje que no existe, ni ser una diva ni una súper modelo. No critico a quien lo hace. Pero quería ser grande desde lo que soy”.


“No me voy a montar en unos tacones porque no me siento cómoda. No me voy a poner extensiones ni un implante, porque soy feliz con mi pelo, con mi cuerpo. Cuando me paraba en un escenario a cantar descalza, la música que creaba y sentía, siempre existió alguien a quien no le gustaba. Me llegaron a decir cosas como que los clientes se iban a sentir ofendidos de ver a una persona cantar descalza”. Leer más.

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