Cuba demuestra su amor a Hemingway

Categorías: Especiales

por: Yeneily García / fotos: Yander Zamora

  

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   Puede uno encontrarse libros de Ernest Hemingway en Estados Unidos a montones, o en Inglaterra, Canadá, Francia, Italia, la mayoría de ellos en inglés o francés, con una pequeña referencia biográfica en la contraportada. Lo que sí puede asombrarle es que muy pocas veces se mencionará la palabra Cuba en ellas, pasando por alto olímpicamente que fue en la Isla y en su adorada Finca Vigía de San Francisco de Paula donde el novelista vivió por más de dos décadas y creó su obra cumbre: El Viejo y el Mar.

   A los cubanos no les importa estas omisiones, para ellos Papa Hemingway se ha convertido en parte de su identidad, material de leyendas, anécdota insustituible en la historia de la segunda mitad del siglo XX capitalino.


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   Por eso cada dos años en La Habana se reúnen cientos de entusiastas hemingwayanos, como ellos mismos se denominan. Mujeres y hombres venidos a veces desde países como Israel o Japón, de Estados Unidos, España o Venezuela, para intercambiar detalles personales o descritos en la obra del Premio Nobel de Literatura.


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   Este 15 Coloquio Internacional, con sede en el Hotel Palacio O´Farrill volvió a brindar protagonismo al autor, y nos brindó muchas facetas del hombre y el narrador, amado con locura por unos y vilipendiado con obsesión por otros.


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   Conocimos sobre la vida temprana del pequeño Ernest en Oak Park, donde nació en 1899 y comenzó a sentir la inquietud de conocer mundo; sus primero pasos en la literatura, su habilidad para hacer amigos… y ser retratado con ellos; sus amores y divorcios –ninguno más fascinante que el tercero, con la que se dice fue “su última real alma gemela”: Martha Gellhorn-, la ética del deporte presente en sus escritos, sus últimos años, y el estado de la cabaña en Ketchum, Idaho, donde se suicidó en 1961.

   De lo más curioso: NO habían gatos de seis dedos en su casa de Cayo Hueso durante su estancia allí, según el japonés Hideo Yanagisawa –quien digitaliza las anotaciones de los más de nueve mil documentos de la Finca- se pueden encontrar hasta 200 notas al margen en un solo libro del escritor; en una de sus cartas aún sin publicar por el Hemingway Letters Project el novelista demuestra una faceta apasionada y tierna con Martha Gellhorn, a pesar de sus amargos comentarios post divorcio; y el FBI no cerró su expediente hasta pasada una década de su muerte. 


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   Entre los invitados más ilustres estuvo Wally Collins, el Papa Honorario 2014, escogido entre los miembros de la Sociedad de Dobles de Hemingway que se reúnen cada año en el Sloppy Joe´s de Cayo Hueso. Wally, con una vida que pudiera emular con la del verdadero Papa, llegó otra vez a La Habana para corroborar lo que movió a Ernest a radicarse en ella: el calor de su gente.


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