César, Marcos y Ángel: Tres actos para un ballet

Categorías: Danza

por: José Ernesto González Mosquera / fotos: Robin Pedraja

Usted seguro no lo sabe, pero en el ballet cubano se está dando hoy una historia peculiar. Y no hablo de los talentos de Carlos Acosta, Viengsay Valdés u Osiel Gouneo.


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En los salones de la escuela se preparan para su graduación tres bailarines idénticos, con las mismas proporciones: unos trillizos que han llamado la atención del mundo. Incluso Alicia Alonso se ha interesado por tenerlos en el elenco del Ballet Nacional de Cuba.


En Cuba ha habido hermanos bailarines, incluso jimaguas, pero nunca trillizos. En esto radica la celebridad de los protagonistas de esta historia.


Aunque el béisbol fue su pasión inicial, la primera vez que vieron una función de ballet les sucedió lo que a muchos otros amantes de la danza: decidieron dedicarse a este arte. Fue Cascanueces, para ser más específicos, aunque no recuerdan quiénes lo bailaban.


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Desde entonces siempre han estado unidos. Como todo niño, han hecho travesuras y pagaban justos por pecadores, pero siempre juntos, hasta el final. “Ese es nuestra mayor ilusión, bailar y seguir nuestra carrera unidos”, asegura Marcos, aunque sabe que es un sueño casi imposible.


Ángel confirma: “Mis hermanos son mis mejores maestros, ensayadores. Siempre estamos pendiente uno del otro. Y eso ha sido una suerte que no quisiéramos perder”.


Su condición física ha sido al mismo tiempo una suerte y una barrera. “Aunque muchos se nos acercan por ser idénticos queremos que vean nuestro esfuerzo, capacidades, no como los trillizos que bailan. No queremos que este sea nuestro único atractivo”. Leer más.

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