Bent

Categorías: Teatro

por: Ernesto San Juan

Berlín. Interior de un apartamento. Más bien una sala pequeña, dos personajes. Así se describe el cuadro inicial de Bent, obra de teatro del dramaturgo británico Martin Sherman.

Bent (en inglés torcido) ha sido representada a nivel mundial con gran éxito, y resulta una obra que penetra en lo profundo de lo comúnmente considerado “moral”. Como se expresa en el programa de mano, Bent es una historia de amor en momentos límites, es un grito a la tolerancia y a la libertad”. Ahora se presenta por primera vez en Cuba bajo la dirección del británico Stephen Bayly y el cubano Luis Ernesto Doñas, con La Peña Meisner de La Habana.


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Refiere la persecución de los homosexuales en la Alemania hitleriana. Max y su novio Rudy se ven obligados a escapar hasta que las SS los capturan. En un tren hacia el campo de concentración, Rudy es golpeado hasta la muerte; Max conoce a Horst y nace entre ambos un amor que les da fuerzas para desafiar la opresión nazi.

La puesta intenta contar una historia cargada de intenso dramatismo. Sin embargo, el intento a veces no es suficiente para lograr el efecto esperado. La obra fluye como un guion de cine; uno no tiene que esforzarse mucho para imaginar estar leyendo un guion. Y esto precisamente quita fuerza dramática. En el teatro tiene que vivirse la ilusión de que lo que se está presenciando no es una simple representación. Ese efecto, en mi opinión, es uno de los detalles que le está faltando a Bent. Seguí toda una función que en su primera parte encontré algo aburrida. Pero que en un segundo momento mejoró considerablemente, al lograr esa imprescindible conexión con los espectadores.

Bent, sin dudas, es un espectáculo —necesario— que nos hace reflexionar sobre las dimensiones inexploradas del amor; más que un relato anecdótico, biográfico, es una explosión que te echa en cara lo fácil que es amar y lo difícil que puede ser llegar a vivir ese amor.

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