Baby Lores. 180 grados de viraje

Categorías: Invitados / Música

por: Yeneily García / fotos: Titina

Si existe algo por lo que se pueda culpar a Baby Lores, no es por desaprovechar oportunidades. Este músico, productor y cantante cienfueguero asegura que está “hecho a sacrificio” y que lo que tiene hoy: fama, reconocimiento y sobre todo su música, “se debe al trabajo, a la paciencia y a saber reconocer el momento de brillar”.

Su paso por la agrupación infantil Ismaelillo fue lo que convenció a Yoandy Lores González de que lo suyo era el escenario. Y a los dieciséis años salió a probar suerte. “Los primeros momentos aquí en La Habana fueron difíciles, pero de alguna manera nunca quise regresar derrotado y no sé de dónde saqué fuerzas. Nunca se me olvida aquel teléfono público del Parque de la Fraternidad del que llamaba a mis amigos para que me dijeran si alguien buscaba un músico”.  


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Después vendría su trabajo con Osmel Francis, de Cubanos en la Red, junto a quien descubrió el infinito mundo de posibilidades que hay en una computadora para alguien con inquietudes de arreglista y compositor. “Había nacido Baby Lores, el propio Osmel me lo puso”.

Produjo algunos éxitos de Gente D’ Zona y Eddy K. Y luego la fama le llegó en forma de canción: “La caperucita”, razón por la que decidiera colaborar en escena, primero con Insurrecto y luego con El Chacal.

Conocido por temas movidos, con evidentes toques house y electrónico, como el reciente “Cantaré”, ahora Baby Lores gira 180 grados sobre sí mismo y se nos muestra –quizá por primera vez– como es: amante del jazz, de las sonoridades acústicas, del pop rock.

“Me olvidé de la computadora. 180 grados es un disco que hice para mí, representa un viraje y en él me acompañan músicos fuera de serie como Alexander Abreu, William Roblejo, Gastón Joya, Kelvis Ochoa, Leoni Torres y Descemer Bueno, con quien canto “Mariposa”, una canción que está siendo un éxito para mi sorpresa, pues no tiene nada que ver con mis propuestas anteriores”.

“Me gusta que el público joven descubra nuevas cosas, y que disfrute con canciones que tengan instrumentos tradicionales como el tres y el laúd, que escuchen un son. Quién dice que quienes gustan del reggaetón no pueden oír otra música; todo está en que se les muestre”. 

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